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B i o g r a f í a
Escribió una autobiografía, "El libro de mi vida" en 1575. En él
dice que no fue concebido de manera legítima y que trataron en vano de que
su madre abortara usando varias medicinas. Nació medio muerto y para
reanimarlo le dieron un baño de vino caliente. Con este empezar no es
extraño que sufriera enormidad de problemas físicos. Dicen que tenía
violentas palpitaciones, que le salían líquidos de su estómago y pecho y
tenía una necesidad tremenda de orinar, casi cuatro litros por día. Tenía
temor a las alturas y padeció años de impotencia sexual, que desapareció
afortunadamente antes de que se casara.
A veces padecía hasta ocho noches seguidas de insomnio. A veces se
infligía daño por "el gran placer que se siente después de un fuerte
dolor". Por ello se mordía los labios, retorcía los dedos o bien se
pinchaba la piel hasta que le empezaban a salir lágrimas.
Dedicó gran parte de su juventud al juego y luego estudió medicina en
Padua. Una vez acabados sus estudios intentó ejercer medicina en su Milán
natal, pero debido a su mala reputación fue rechazado continuamente por el
colegio de médicos.

Cardano
fue un ardiente astrólogo, llevaba amuletos y predecía el futuro durante
las tormentas. Escribió muchos tratados sobre muchos temas, de medicina,
religión, juegos, matemáticas. A sus 50 años era un médico famoso y
conocido. Entre sus pacientes estuvo el Arzobispo de Escocia. Se decía que
padecía tuberculosis y Cardano dijo que la sabía curar, lo cual no era
cierto. Viajó a Edimburgo y afortunadamente para el obispo, y también para
Cardano, resultó que la enfermedad era asma. Cuando Cardano pasó por
Londres en el viaje de vuelta, fue recibido por el joven rey Eduardo VI a
quien hizo un horóscopo. Le predijo larga vida y un próspero futuro, lo
cual le puso en una situación incómoda cuando el chico murió poco
después. En varias ocasiones, Cardano fue profesor de
matemáticas de las universidades de Milán, Pavia y Bolonia, teniendo que
dimitir de todas ellas por algún escándalo relacionado con
él. En 1546 su mujer murió a la edad de 31 años,
dejando a Cardano con dos hijos y una hija. De ellos, el mayor,
Giambattista era con quien tenía mas esperanza. Giambattista estudió
medicina y parecía tener un brillante
porvenir. Giambattista se casó y su mujer tuvo tres
hijos, ninguno de los cuales resultó ser de su marido. Parece ser que por
ello Giambattista le preparó un pastel con arsénico y ella murió. Y el
hijo de Cardano fue condenado y ejecutado por ello en
1560. Todo esto afectó mucho a Cardano. Su otro hijo
tampoco fue mucho consuelo, porque fue un criminal y estuvo en prisión
muchas veces por ello.

En 1562 abandonó Milán, la ciudad
de sus triunfos y tragedias y fue profesor de medicina en la universidad
de Bolonia. En 1570 fue encarcelado por herejía por realizar el horóscopo
de Jesús y por escribir el libro "En homenaje a Nerón", el odiado
emperador anticristiano.
Sorprendentemente, salió de prisión poco
después y se trasladó a Roma como astrólogo de la corte papal. Según
varios testimonios, habiendo predecido que moriría un cierto día, el 20 de
septiembre de 1576, se suicidó para hacer correcta la
predicción.
Cardano fue, junto con Tartaglia y Nicolo Ferrari, uno
de los que descubrieron la solución de la ecuación
cúbica.
El nombre de Girolamo o Hieronimo
Cardano en latín era Hieronymus Cardanus y es a veces conocido por la
versión inglesa de su nombre, Jerome Cardan.
Girolamo Cardano era
el hijo ilegítimo de Fazio Cardano y Chiara Micheria. Su padre era abogado en Milán
pero su pericia en matemáticas era tal que era consultado por Leonardo da
Vinci sobre cuestiones de geometría. Además del ejercicio de las
leyes, Fazio dio conferencias sobre geometría, tanto en la Universidad de
Pavía como, durante una temporada más larga, en la fundación Piatti de
Milán. Cuando estaba en la cincuentena, Fazio encontró a Chiara Micheria,
que era una joven viuda en la treintena, pugnando por sacar adelante a
tres hijos.
Chiara quedó embarazada pero, antes de dar a luz, la
peste golpeó Milán y fue persuadida a abandonar la ciudad por la relativa
seguridad de la cercana Pavía para quedarse con los saludables amigos de
Fazio. Así Cardano nació en Pavía pero la alegría de su madre duró poco
cuando recibió noticias de que sus primeros tres hijos habían muerto por
la peste en Milán. Chiara vivió apartada de Fazio durante muchos años
pero, más tarde en la vida, se casaron.
Cardano al principio se
convirtió en el asistente de su padre pero fue un niño enfermizo y Fazio
tuvo que obtener ayuda de dos sobrinos cuando el trabajo se hizo excesivo
para Cardano. Sin embargo, Cardano comenzó a anhelar mayores cosas que ser
un asistente de su padre. Fazio había enseñado a su hijo matemáticas y
Cardano comenzó a pensar en una carrera académica. Tras una discusión,
Fazio permitió a Cardano ir a la universidad e ingresó en la Universidad
de Pavía, en la que había estudiado su padre, para cursar medicina a pesar
del deseo paternal de que estudiase derecho.
Cuando estalló la
guerra, la universidad fue forzada a cerrar y Cardano se trasladó a la
Universidad de Padua para completar sus estudios. Poco después de este
traslado, su padre murió pero por esta época Cardano estaba en medio de
una campaña para convertirse en rector de la universidad. Fue un
estudiante brillante pero, franco y muy crítico, Cardano no era muy
querido [4]: Reconozco ésta como la única y principal de mis faltas -
el hábito, en el que persisto, de preferir hablar de las cosas que sé que
son desagradable a los oídos de mis interlocutores. Soy consciente de
ello, aunque lo mantengo adrede, en ningún modo ignorante de cuántos
enemigos me crea. Sin embargo, su campaña por la rectoría tuvo éxito
ya que venció a su rival por un solo voto.
Cardano dilapidó el
legado de su padre y volvió a jugar para impulsar sus finanzas. Los juegos
de cartas, los dados y el ajedrez fueron los métodos que usó para ganarse
la vida. Los conocimientos de Cardano sobre probabilidades1 significaban
que tenía ventaja sobre sus oponentes y, en general, ganó más que perdió.
Tuvo que mantener dudosas compañías para sus apuestas. Una vez, cuando
pensaba que había sido estafado jugando a las cartas, Cardano, que siempre
llevaba un cuchillo, rajó la cara de su oponente. Las apuestas se
convirtieron en una adicción que iba a durar muchos años y que robó a
Cardano mucho tiempo valioso, dinero y reputación.
Cardano
consiguió su doctorado en medicina en 1525 y lo usó para unirse al Colegio
de Médicos de Milán, donde su madre vivía todavía. El Colegio no quiso
admitirlo ya que, a pesar del respeto que se había ganado como estudiante
excepcional, tenía una reputación de hombre difícil, cuyas opiniones no
convencionales e intransigentes eran expresadas con poco tacto o sin
pensar en las consecuencias. El descubrimiento del nacimiento ilegítimo de
Cardano dio al Colegio una razón para rechazar su solicitud.
Cardano, por consejo de un amigo, se fue a Sacco, un pequeño
pueblo a 15 km. de Padua. Instaló una pequeña y poco exitosa consulta
médica. A finales de 1531 Cardano se casó con Lucía, la hija de un vecino,
Aldobello Bandarini, un capitán de la milicia local. La consulta de
Cardano en Sacco no aportó suficientes ingresos para mantener a una
esposa, por lo que, en Abril de 1532, se mudó a Gallarate, cerca de Milán.
Cursó de nuevo solicitud al Colegio de Médicos de Milán pero de nuevo fue
rechazado. Incapaz de ejercer la medicina, Cardano recayó, en 1533, en las
apuestas para mantenerse, pero las cosas fueron tan mal que se vio forzado
a empeñar las joyas de su esposa e incluso algunos de sus muebles.
Buscando desesperadamente un cambio de fortuna, los Cardano se mudaron a
Milán, pero aquí lo pasaron incluso peor y tuvieron que ingresar
ignominiosamente en el asilo.
Cardano tuvo suerte de obtener el
anterior puesto de Fazio de profesor de matemáticas en la Fundación Piatti
de Milán, que le dio abundante tiempo libre que él empleó en tratar a unos
pocos pacientes, a pesar de no ser miembro del Colegio de Médicos. Cardano
logró algunas curas casi milagrosas y su creciente reputación como médico
le llevó a ser consultado por los mismos miembros del Colegio. Sus
agradecidos pacientes y sus parientes se convirtieron en incondicionales
partidarios y de este modo, Cardano fue capaz de construir una base de
fiadores influyentes.
Cardano estaba aun furioso por su continuada
exclusión del Colegio y, en 1536, publicó de manera temeraria un libro
atacando no sólo la aptitud médica del Colegio sino también a sus
componentes [4]: Las cosas que dan más reputación a un médico hoy en
día son sus maneras, sus criados, su coche, ropas, elegancia y discreción,
todas mostradas en una suerte de manera artificial e
insípida...
Esta no era la vía para ganar
el ingreso en el Colegio y no es sorprendente que la solicitud de Cardano
para ingresar en 1537 fuese de nuevo rechazada. Sin embargo, dos años
después, tras mucha presión de sus admiradores, el Colegio modificó la
cláusula relativa al nacimiento legítimo y admitió a Cardano. En el mismo
año, los dos primeros libros matemáticos de Cardano fueron publicados, el
segundo, La Práctica de la Aritmética y la Medición Simple (The Practice
of Arithmetic and Simple Mensuration) fue un signo de cosas más grandes
por venir. Este fue el principio de la prolífica carrera literaria de
Cardano sobre una diversidad de temas como la medicina, filosofía,
astronomía y teología además de las matemáticas.
En 1539 Cardano
abordó a Tartaglia, que había logrado la fama al ganar un concurso sobre
la resolución de cúbicas2, e intentó convencerle para divulgar el método.
Tartaglia con el tiempo accedió tras obtener que Cardano prestase
juramento de que no publicaría el método hasta que el mismo Tartaglia no
lo hubiese publicado. La crónica de Tartaglia del juramento prestado por
Cardano fue:
Te juro, por los Santos
Evangelios de Dios, y como un verdadero hombre de honor, no sólo nunca
publicar tus descubrimientos, si me los enseñas, sino que también te
prometo, y presto mi fe como verdadero Cristiano, anotarlos en código, de
modo que tras mi muerte nadie sea capaz de comprenderlos. Siguió un
periodo de intenso estudio matemático de Cardano que trabajó en resolver
ecuaciones cúbicas y cuárticas3 mediante radicales4 a lo largo de los
siguientes seis años.
Uno de los primeros
problemas que Cardano encontró fue que la fórmula a veces implicaba raíces
cuadradas de números negativos aunque la respuesta fuera un número
'realmente'. El 4 de Agosto de 1539 Cardano escribió a Tartaglia:
He enviado mi pregunta por
la solución a varios problemas para los que no me ha dado usted respuesta,
uno de los cuales concierne al cubo igual a una incógnita más un número.
He seguido esta regla, pero cuando el cubo de un tercio del coeficiente de
la incógnita es mayor en valor que el cuadrado de la mitad del número,
entonces, parece, no puedo hacerlo encajar en la ecuación. De hecho
Cardano da aquí con precisión las condiciones para que la fórmula implique
a las raíces cuadradas de los números negativos. Tartaglia por esta época
se arrepentía mucho de haber contado a Cardano el método e intentó
confundirle con su respuesta (aunque de hecho Tartaglia, como Cardano, no
habrían comprendido los números complejos que ahora entraban en las
matemáticas): ... y así le digo en respuesta que usted no ha dominado
el verdadero modo de resolver los problemas de este tipo, y en efecto
diría que sus métodos son totalmente falsos. Damos detalles de la
disputa con Tartaglia en el artículo Tartaglia vs. Cardano donde los
hechos se cuentan en las palabras propias de los matemáticos.
En 1540 Cardano renunció
a su puesto de matemático en la Fundación Piatti, siendo cubierta la
vacante por su asistente Ferrari que había resuelto con brillantez las
ecuaciones cuárticas mediante raíces. Desde 1540 a 1542 Cardano abandonó
sus estudios y no hizo nada más que apostar; jugar al ajedrez todo el día.
Durante los años 1543 a 1552, Cardano dio conferencias de medicina en las
universidades de Milán y Pavía, a medida que la guerra forzaba con
frecuencia a la clausura de la Universidad de Pavía.
En 1545
Cardano publicó su mejor obra matemática Ars Magna. En ella daba los
métodos de solución de la ecuación cúbica y cuártica. De hecho había
descubierto en 1543 que Tartaglia no fue el primero en resolver la
ecuación cúbica por radicales y por tanto sintió que podía publicar a
pesar de su juramento. Ferrari escribió en abril de 1547:
Hace cuatro años cuando
Cardano iba a Florencia y yo le acompañaba, vimos en Bolonia a Hannibal
Della Nave, un hombre inteligente y humano que nos mostró un pequeño libro
en la mano de Scipione del Ferro, su suegro, escrito hacía mucho tiempo,
en el que el descubrimiento era presentado de forma elegante y
erudita. En mérito de Cardano se podría decir que, aunque no se
esperaría de él la comprensión de los números complejos, presenta el
primer cálculo con éstos en Ars Magna. Resolviendo una ecuación cúbica en
particular, escribe: Descartando las torturas mentales, y
multiplicando 5 + √-15 por 5 - √-15, obtenemos 25 - (-15). Por tanto el
producto es 40. ... Y hasta aquí la sutileza aritmética funciona, de la
cual éste, el extremo, es, como he dicho, tan sutil que es
inútil. Lucía murió en 1546, pero Cardano no pareció muy apenado,
estando más interesado en la fama que había logrado por sus libros que
estaban entre los mejor vendidos de la época. Se convirtió en rector del
Colegio de Médicos y ganó la reputación de ser el mejor médico del mundo.
Cardano recibió muchas ofertas de los gobernantes de Europa, ansiosos de
recibir la mejor atención médica, pero sólo una vez fue el incentivo lo
bastante grande como para tentarlo a alejarse de Italia.
John
Hamilton, Arzobispo de St. Andrews, había sufrido asma durante diez años
pero gradualmente la frecuencia y severidad de los ataques se había
agravado. Los médicos de corte tanto del rey francés como del emperador
alemán se esmeraron pero finalmente fallaron y el Arzobispo de St. Andrews
estaba cercano a la muerte. Se volvió con desesperación a Cardano,
prometiéndole una gran cantidad si iba a Escocia. Cardano no estaba
enseñando cuando recibió la súplica y por eso aceptó la oferta, partiendo
de Milán el 23 de Febrero de 1552.
Cardano estuvo a la altura de
su fama y, como consecuencia, su viaje a Escocia fue memorable porque a
cualquier lugar que iba, las comunidades científicas le trataron como una
celebridad y el científico más importante del mundo. Llegó a Edimburgo el
29 de junio y vio al Arzobispo inmediatamente. En la fecha en que partió,
el 13 de septiembre, el Arzobispo estaba casi recuperado. Cardano aceptó
unas dos mil coronas de oro pero rechazó la oferta de una plaza permanente
en la corte escocesa. Al cabo de dos años el arzobispo comunicó a Cardano
que había logrado una recuperación completa.
A su regreso, Cardano
fue nombrado profesor de medicina en la Universidad de Pavía y, con muchos
pacientes acaudalados, se hizo rico y próspero. Pero mientras Cardano
estaba a la altura de su fama, recibía lo que él llamaba su 'mala suerte
del poderoso'. Su hijo mayor, Giambatista, se había graduado como médico
en 1557 pero se casó en secreto con Brandonia di Seroni, una mujer a la
que Cardano describió como [4]: una mujer sin ningún valor ni
vergüenza. Cardan continuó apoyando a su hijo financieramente y la
joven pareja se trasladó con los padres de Brandonia. Sin embargo, los di
Seronis estaban sólo interesados en lo que podían sacarle a Giambatista y
a su acaudalado padre, mientras que Brandonia se burlaba públicamente de
su marido por no ser el padre de sus tres hijos.
Estas burlas
llevaron a Giambatista a envenenar a su esposa y, después de su arresto,
confesó el crimen. Cardano reclutó a los mejores abogados pero en el
juicio, el jurado decretó que para salvar la vida de su hijo, Cardano
debía llegar a un acuerdo con los di Seronis. Ellos demandaron una suma
que Cardano jamás podría haber reunido. Giambatista fue torturado en
prisión, le cortaron su mano izquierda y, el 13 de Abril de 1560, fue
ejecutado.
Fue este un golpe del que Cardano jamás se recuperó. No
podía perdonarse a si mismo por fallar al evitar el desastre y los
terribles sufrimientos de su hijo favorito le perseguían constantemente.
Como padre de un convicto ejecutado, Cardano se volvió un hombre odiado.
Comprendiendo que tenía que trasladarse, Cardano solicitó una plaza de
profesor de medicina en Bolonia y fue nombrado para el puesto. La época de
Cardano en Bolonia estuvo llena de controversia. Su reputación, además de
sus maneras arrogantes, le aseguraron muchos enemigos. Humilló a un
compañero profesor de medicina frente a sus estudiantes señalando los
errores en sus clases. Tras unos pocos años los colegas de Cardano
intentaron que el Senado lo depusiera de su puesto, propagando el rumor de
que sus clases estaban prácticamente desiertas.
Cardano tuvo más
problemas con sus hijos. El hijo que le quedaba, Aldo, era un jugador y se
asociaba con individuos de dudosa catadura. Cardano escribe, en su
autobiografía, sobre las mayores desgracias de su vida [4]: La primera
fue mi matrimonio; la segunda, la amarga muerte de mi hijo; la tercera, la
prisión; la cuarta, el carácter perverso de mi hijo más joven. En 1569
Aldo apostó todas sus ropas y posesiones además de una considerable suma
del dinero de su padre. En un intento por obtener dinero Aldo asaltó la
casa de su padre y robó una gran cantidad de dinero y joyas. Cardano
denunció con tristeza a las autoridades a Aldo, y éste fue desterrado de
Bolonia.
En 1570 Cardano fue encarcelado por el cargo de herejía.
Había hecho el horóscopo de Jesucristo y escrito un libro en alabanza a
Nerón, torturador de los mártires. Estos pueden haber sido un deliberado
intento de Cardano por ganar notoriedad - escribió todo un capítulo en su
autobiografía sobre el deseo de 'perpetuar su nombre' - y así ganar un
lugar en la historia. Es extraño por que en todos los otros aspectos
Cardano diera a la iglesia todo su apoyo. Sin embargo la inquisición
buscaba dar ejemplo con hombres eminentes cuyo compromiso pudiera ser
cuestionado y Cardano reunía todas las condiciones.
Cardano fue
tratado indulgentemente, quizá por que la opinión pública pensaba que
había sido tratado cruelmente y por eso sólo estuvo en prisión unos
cuantos meses. Tras su liberación, se le vetó para desempeñar un puesto
universitario y para cualquier publicación posterior de su obra.
Tras su liberación Cardano se fue a Roma, en la que se le dispensó
una recepción inesperadamente cálida. Fue reconocido inmediatamente como
miembro del Colegio de Médicos y el Papa, que había perdonado
aparentemente a Cardano, le concedió una pensión. Fue en este periodo
cuando se escribió su autobiografía [4], aunque no fue publicada. Lo fue
en París en 1643 y Ámsterdam en 1654. Se publicaron traducciones al
italiano en Milán (1821 y 1922) y Turín (1945). Una traducción al alemán
apareció en Jena en 1914 y una al francés en París en 1936. La referencia
[4] es la traducción inglesa de la autobiografía.
Cardano es
famoso por haber predicho correctamente la fecha exacta de su propia
muerte pero se ha afirmado que lo consiguió suicidándose. A pesar de
haberse reconciliado con Aldo, Cardano escribió en su testamento que él:
...se había mostrado a sí mismo una juventud de tan malos hábitos que
preferiría pasar todo lo que poseo a mi nieto de mi hijo mayor.
Cardano había adoptado a su nieto a la muerte de ambos padres.
Además de las importantes contribuciones de Cardano al álgebra
también hizo grandes contribuciones a la probabilidad, la hidrodinámica,
la mecánica y la geología. Su libro Liber de Ludo Aleae fue publicado en
1663 pero el libro sobre juegos de azar fue probablemente terminado sobre
1563. Cardano hace la primera incursión de la historia en el, hasta
entonces no tocado, reino de la teoría de la probabilidad. Es el primer
estudio de cosas como el rodar de los dados, basado en la premisa de que
hay principios científicos fundamentales que gobiernan la probabilidad de
lograr el escurridizo 'doble seis', aparte de la simple suerte o azar.
Cardano está también acreditado con la invención de la
articulación de Cardano, un tipo de articulación universal en un eje que
le permite rotar cuando no está alineado.
Cardano también publicó
dos enciclopedias de ciencias naturales. Giliozzi [1] dice que ellas:
... contienen un poco de todo, desde cosmología5 hasta la construcción
de máquinas, desde la utilidad de las ciencias naturales a la maligna
influencia de los demonios, desde las leyes de la mecánica a la
criptología. Es una mina de hechos, tanto reales como imaginarios, de
notas sobre el estado de las ciencias, de la superstición, la tecnología,
la alquimia y varias ramas de lo oculto.
La imagen de arriba es
de la portada de la primera edición de su Ars Magna.
Artículo
de: J J O'Connor y E F Robertson MacTutor History of Mathematics
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